Hoy el saludo a todos los Cronistas de Exteriores de Radio y Televisión en homenaje al querido Gustavo Valenza

Podríamos hacer una semblanza sobre este día.. pero la verdad, Gustavo, alias Harry, nos diría, ¿pero qué mierda es esto?.. ¿una cronológica??.. y se reiría con ese teclado que muestra en la foto que elegimos. Por eso simplemente pegamos el recuerdo de uno de sus compañeros que empezó a conocerlo en la adolescencia en La Matanza, donde mechaban rock y periodismo, en ese orden:

Los que trabajamos en este fabuloso oficio sabemos porque hoy es el Día Nacional del Cronista de Exteriores de Radio y Televisión, para los que no, les cuento que hace cinco años se nos iba, nada más que de este plano físico y material, un compañero muy querido, Gustavo Marcelo Valenza. Tantas horas compartidas en las calles laburando y otras en momentos como el de la foto marcaron, además de compañerismo, una amistad especial. Gusti nació un 9 de julio de 1969, y como yo, se crió y mal crió en el legendario partido de La Matanza. Nos conocimos antes de ejercer el periodismo, aunque ya despuntábamos el vicio en las llamadas radios truchas de la zona. Lo que nos unía era la música. En los alrededores de los primeros pubs que había alrededor de lo que era la flamante Universidad de La Matanza en San Justo, él tocaba con su banda “Humo Negro” y quien escribe con Shiva Rock. A veces nos cruzábamos en shows o nos íbamos a ver mutuamente. El tenía el pelo rubio bien largo y yo muy negro y hasta la cintura. Eramos sólo sueños y melodías. Después nos perdimos un tiempo hasta que un día una querida amiga, Claudia Claudia Celmira Seta me dijo “están buscando un movilero acá en el 26 ¿querés probar?”.. y el caradura fue nomas. Apenas entro a la redacción del canal me encara un pibe rubio de ojos azules y con boca grande que me resultaba conocido, me miró riendo y dijo “ey!! Shiva!!… ¿qué hacés acá?? jajaj”. Me recordó quien era y le dije “pero tenías el pelo relargo loco”… “y vos también!”, me contestó con su clásica bocota risueña… el tipo tenía una memoria importante y me la hizo descubrir ahí nomas. De allí en adelante fuimos compañeros dos años y monedas, él producía y yo con mis queridos amigos Leandro Piccone, Claudio Chiappalone, Alejandro Longhini, el Talibán Cristian, el Puma, el Chango Farías, Cesar Esteban Nenna, los hermanos Soria, o quien estuviera con la cámara salíamos a hacer notas para el noti todas las semanas, incluyendo los finde. Gustavo siempre tenía historias para contar de la barriada en la que él nació y yo llegué de grande, pero en donde sobraban anécdotas. De hecho fue siempre con el que más cercanía tuve, especialmente cuando salió a movilear, porque era como de la familia, esos que nosotros en el oeste llamamos “De los kilómetros”. El chabón se conocía todos los escondrijos que tenían de testigo a la mítica Ruta 3: al Camino de Cintura, la calle Roma y la Plaza de Casanova, la calle Marconi y Llerena, más allá el barrio La Quema… Sabía muy bien que era Jesse James, Padock, Gattona, TH4, Skylab, Curly, y el cabarute de La Gorda del 21. Siempre recordábamos todos esos lugares y sus personajes dignos de Hemingway o Arlt. En las últimas reuniones que estuvimos juntos en la casa de Gerardo Hugo Mazzochi nos colgamos a tocar aquellas viejas canciones con las que nos criamos de adolescentes: “No te alejes tanto de mí” del Flaco Spinetta, Charly con “Cerca de la Revolución” y “Rezo por Vos”, Serú con Eiti Leda, Los Abuelos, Soda, Virus, y no me acuerdo cuantas más. En la postal que elegí estábamos con amigos haciendo pizzas caseras en la casa de la insobornable amiga Mariana Capaccioli quien cumplía años. Se ve a Ariel RodriguezGustavo Abu Arab y también a otro amigo que se nos fue por un rato, el entrañable Catriel. Esa noche-madrugada nos divertimos muchísimo y terminamos casi a la salida del sol con las guitarras en mano tocando hasta temas en un inglés rantifuso e inentendible que yo le decía “es de los bajos fondos de Liverpool!!”.. y él se meaba de la risa. A los pocos días tuvo que irse para regalarnos esta hermandad que tenemos, más allá de las pavadas y banalidades cotidianas. Dejó dos princesas hermosas que lo extrañan pero que gracias a su mamá Mel Caviglia lo tienen presente cada día. Gracias hermano por tu compromiso, tu solidaridad permanente, y nada más decirte que nos volveremos a ver para resolver el país del “infierno inflacionario” (como decía el Flaco en Bajo Belgrano) con interminables charlas, para después olvidar el debate con doce cuerdas y el canturrear nocturno y eterno. Abrazo enorme Gus y hasta todos los momentos compa! 

Extraído del muro de Facebook de Juan Pablo Peralta

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