Sólo en 2016 el Grupo Clarín facturó $ 4.179 millones, igual sigue ajustando contra los trabajadores

En un proceso cíclico que se repite con singular regularidad, esta vez con mayor brutalidad que en los ’90 inclusive y en años posteriores, los intereses privados toman como variable de ajuste a sus empleados, que son quienes realmente producen sus riquezas, de lo contrario ellos serían considerados trabajadores. 

Con una administración directamente conducida por ese sector, ya sin casi ninguna intermediación de la corporación política, este esquema se potencia en un marco de legitimidad mediática. Ya que los intereses financieros con sus fondos de inversión, pertenecientes a esos pequeños grupos que definen los verdaderos rumbos de la economía, tienen como prioridad adquirir empresas de comunicación para naturalizar las reglas de un dispositivo que se sostiene en base a la manutención de una desigualdad controlada y continua. 

No es casualidad que las sociedades, especialmente las de nuestra región, estén convencidas en que pegarse tiros en los pies sea la única manera de salir adelante. Algo que la manipulación consigue fácilmente con un aceitado sistema de desinformación y discurso único. Por algo lo razonable, lógico y políticamente correcto en los ’70 fuera exterminar a quienes desde el Estado Terrorista se considerara guerrillero, desarticular la industria nacional y endeudarnos para siempre, luego, hecho el trabajo sucio, volver a una democracia dependiente del poder económico, por eso el triste final de Alfonsín en el ’89, más tarde retornar a las ideas de Martínez de Hoz pero bajo otra administración que llegada al “poder” por el voto popular y con menor resistencia porque compró a la mayoría de la ciudadanía con los espejitos de colores del 1 a 1 y la Pizza con Champán. Lo mismo ocurrió con la supuesta renovación anticorrupción de La Alianza delarruista que hizo estallar todo por los aires para que se impusiera un que se vayan todos para que no se vaya nadie, sólo se reciclara en un nuevo contubernio que hizo comulgar a ex aliancista, radicales, pejotistas, etc, en un proyecto que prometía un sueño, un sueño que se fue diluyendo como todo en nuestro país para volver al principio con elementos aggiornados a la coyuntura.

Mientras todo esto y más nos pasó, Clarín fue factótum esencial para publicitar y vender cada uno de estos “modelos”, en donde con gran habilidad siempre, a mayor o menor escala, se supo beneficiar, así hasta convertirse en el inmenso holding que es hoy, y que en esta realidad crece más que nunca en toda su historia.

En el ejercicio del año pasado, el emporio ganó 4.179.611.186 millones de pesos y desde el próximo 17 de mayo pagará a sus accionistas 480 millones de pesos totales a modo de ganancia. Todo este proceso de timba financiera, donde los beneficiarios reciben magnificas utilidades sin haber movido un sólo dedo para producir absolutamente nada, se da en el marco de un gobierno como el actual, encabezado por la coalición Cambiemos (PRO-UCR-CC/ARI), donde se regala una zona totalmente liberada para que los privados, como siempre íntimamente ligados y dependientes del Estado, ejecuten sin controles ni regulaciones, el mayor plan de crecimiento ampliando sus negociados, a los que ya ni siquiera podemos denominar negocios, y además incrementar esa riqueza usando como variable de ajuste a los trabajadores.

La política de achicamiento de las plantillas laborales de empresas privadas y estatales es lo que hoy legitiman los cotos de comunicación. La vuelven parte de una subjetiva razón que se colectiviza y acepta en base a la incansable repetición y bombardeo de argumentos injustificables, que por obra y gracia de los medios adictos, a quienes se les llena los bolsillos con pauta oficial y otros favores, las fomentan.

El multimedios que se inició con un diario que tenía como titular y propietario, al menos en los papeles, a Roberto Noble, es la nave insignia de otros holdings que también juegan a transmitir o callar lo que les conviene como empresa pero nunca como medio de prensa que debe garantizar que el ciudadano reciba información veraz, plural, responsable, ecuánime y democrática, en base al principio constitucional por antonomasia, la Libertad de Expresión sin censura alguna. Porque hoy por hoy censurar ya no significa el triste convencionalismo de secuestrar y matar a un periodista, cosa que también ocurrió en democracia, no nos olvidemos de Cabezas o lo que pasa en México, por ejemplo, sino con atar la circulación de esas noticias a variables seudoeconómicas.

Las más de 5 mil cesantías que se llevaron adelante en el último año y medio, y que continúan con los sucesivos cierres de empresas de comunicación debido a desfinanciamientos dirigidos, quiebras fraudulentas, y vaciamientos generados, incluyendo las trabas del ENACOM para eliminar medios alternativos, es otra forma de violar los derechos que establece la Carta Magna.

Por eso es Clarín el principal ejemplo de estos tantos procederes contra los intereses de la sociedad y de los que trabajamos en la prensa. Lo hace a través de las falsas restructuraciones que argumentan con la excusa del avance de las nuevas tecnologías, las multitareas mal remuneradas, las convergencias, los despidos directos, o en base a los engañosos retiros voluntarios, y a jugar permanentemente al desgaste de sus paupérrimos asalariados pisoteando sistemáticamente sus derechos legales como participar de paritarias y de que se respeten estatutos, convenios y toda norma vigente en nuestro rubro.

Después del despidos de los 380 compañeros de la gráfica AGR, los colegas de AGEA/Clarín salieron con otro comunicado a repudiar la perdida de puestos laborales y el ataque a la libertad sindical. Lo reproducimos:

Rechazamos el despido de un compañero en el área de sistemas de AGEA ocurrido a fines de abril, así como la enorme pérdida de fuentes de trabajo que no cesa en el gremio de prensa.

Repudiamos el descuento salarial que la empresa ejecutó por la adhesión al Paro Nacional del 6/4. Se trata de un ataque al derecho a huelga que, con animosidad, golpea directamente nuestro principal motivo de reclamo: nuestros sueldos están licuados desde hace más de tres años y ya hemos expresado la urgencia salarial de múltiples y diversas maneras. Además, denunciamos discrecionalidad en la ejecución de dicho descuento. Por lo tanto, exigimos el reintegro del pago de ese día para todos los empleados de AGEA.

Iniciamos un plan de lucha progresivo reclamando que se nos permita ejercer plenamente la libertad sindical. Exigimos la participación que nos corresponde en la negociación paritaria. Porque la UTPBA no representa a los trabajadores de prensa de AGEA ni de ninguna otra empresa, requerimos la presencia legítima de delegados de base y de nuestro sindicato, el SiPreBA, en las discusiones con la Cámara. Una vez más, reclamamos a la empresa que realice el aporte sindical a través de los recibos de sueldo de los afiliados al SiPreBA.

Asamblea de Trabajadores AGEA/Clarín

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