Los trabajadores paramos hoy contra el ajuste, despidos y por más y mejor periodismo

Estos tuits son representativos de un importante sector de los trabajadores de prensa, que más allá de no estar de acuerdo con prácticas sindicales burocráticas, se sumó a la medida de fuerza convocada para esta jornada en la que la prioridad fue manifestarse contra un modelo económico que pone de manifiesto y ya casi sin escrúpulos, que gobierna el Estado argentino en beneficio de un mínimo sector de la sociedad.

El rubro de las comunicaciones ha perdido más de 4 mil empleos en los últimos 15 meses y las cesantías continúan, ahí tenemos dos casos emblemáticos, Radio Del Plata y AGR/Clarín. La Alianza Cambiemos, conformada por el sector empresario que encabeza Mauricio Macri, y los grupos más conservadores del radicalismo, la UCR de Ernesto Sanz, Gerardo Morales y Mario Negri, junto a un deprendimiento del centenario partido, hoy alejado años luz del alfonsinismo, por la CC/ARI de Elisa Carrió.

Este ajuste en el sector de prensa tiene un doble objetivo, priorizar las utilidades de los propietarios de los conglomerados dedicados a operar desde medios de comunicación privados y públicos, y por supuesto, volver a la lógica del discurso único que va contra el derecho constitucional a ejercer la libertad de expresión. Por eso nos desayunamos cada día con que muchos operadores, que hace horas nomas defendían un supuesto modelo nacional y popular hoy exigen enojados a los funcionarios de la administración central que salgan a reprimir a quienes no están en las calles, porque según ellos son vagos, y de lo que se desprendería que según ese parecer reaccionario, tienen ganas de estar abajo del sol, viniendo de lo más profundo del Conurbano, con chicos mal vestidos, sucios y hambrientos, haciendo ollas populares, acampando y cortando calles a kilómetros de su hogar. Para esos seudoanalistas de la realidad, esa situación nada tiene que ver con el resultado de políticas económicas que amplían minuto a minuto la brecha entre ricos y pobres, inaudito pero real.

Esos supuestos colegas hoy desde los canales, radios, diarios, revistas, y multimedios digitales, repiten hasta el hartazgo un discurso mentiroso, muy alejado de cualquier práctica que se precie de oficio periodístico. Lo que tienen que entender los compañeros que equivocan el rumbo por intereses personales o tal vez considerarlo bueno, es que ese lineamiento económico es inviable porque lo que nos rodea y hasta los números concretos no lo pueden sostener por más vueltas que se le quiera dar. Y cuando nos referimos a lineamientos económicos erróneos, o interesados en dividir cada vez más para reinar y privilegiar siempre a los mismos, ni por casualidad intentamos ir en contra de la democracia, nos ha costado mucha sangre recuperar este sistema que quizás no sea el más justo, pero el más parecido a lo que debería ser. Tampoco es animosidad para que el macrismo no cumpla su mandato, todo lo contrario, tiene la obligación de hacerlo porque fue elegido por el pueblo, pero eso si, sin pisotear a los trabajadores.

La manipulación en base a la repetición permanente de premisas falsas no deriva de la ingenuidad, la ignorancia, o la casualidad. Forman parte de un intento por imponer ideas que pertenecen a esa élite que realmente se siente superior y con el derecho a decidir nuestros futuros y los de nuestros descendientes.

Estigmatizar con el adjetivo de “piquetero” a un desocupado, invirtiendo la carga de la prueba, aduciendo que la culpa de la no llegada de inversiones o las malas decisiones en materia es por culpa de ellos, es desde ridículo hasta inverosímil. Así se evita hablar de las causas, esas que forman parte de un esquema muy bien digitado para legitimar esas proposiciones muy alejadas de las leyes que asisten por igual a todos los ciudadanos.

Acusar por la falta de trabajo a los inmigrantes de países limítrofes o de la región, a los que se considera como “una raza inferior” y se los persigue potenciando la xenofobia, el racismo, la discriminación, y otras prácticas más cercanas a la Alemania Nazi que a un país que se formó con gente que bajó de los barcos, es otra maniobra deleznable que fomenta nuevas y más peligrosas grietas.

Nosotros como comunicadores, trabajadores de prensa que deben tener como máxima responsabilidad analizar estos mensajes teniendo en cuenta de donde provienen, a quienes benefician y a quienes perjudican, no debemos ni podemos ser cómplices de estas aberraciones. Por eso, como marcó la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa, hoy paramos para hacer más y mejor periodismo! 

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