Las patronales de medios imponen precarización y formatos con cada vez menos trabajadores

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La semana pasada, en medio del lanzamiento de LN+, la nueva plataforma multimedia que los Mitre-Saguier pusieron en práctica en La Nación, informamos sobre la otra cara de este esquema de engañosa modernización que tiene como finalidad principal reducir lo que los propietarios de medios de comunicación consideran costos: salarios. ¿Cómo ponen en práctica en este ajuste que en este caso ya produjo tres cesantías?: sumando formatos que son administrados por cada vez menos empleados, con muchas más tareas y responsabilidades a  cambio de haberes a la baja.

Los que fomentan esta modalidad desde las patronales mediáticas utilizan sofismas que al parecer suenan razonables, inclusive, para muchos de los que se perjudican  con ella. Nos referimos a los propios trabajadores de prensa, quienes muchas veces bajo el axioma que indica que “la necesidad tiene cara de hereje” aceptan subirse al tren de sus verdugos. Ocurre con algunos colegas que tienen muchos años en la profesión pero especialmente con los chicos nuevos que se reciben en las escuelas de periodismo o universidades que dan la carrera de Ciencia de la Comunicación, y que quieren incertarse al mercado laboral de cualquier manera, inclusive trabajando gratis.

Decir pasantía, el eufemismo de trabajo en negro que se implantó en los ’90, significa aplicar un mecanismo que sirve, primero: para incrementar el número de desocupados que harán todas esas multifunciones por menos dinero, segundo: reducir las condiciones laborales a un plan sistemático de esclavitud que al violar convenios, estatutos y otras normativas vigentes, permiten al empleador generar gradualmente peores condiciones laborales.

El texto que subimos y que intenta vender el concepto de “Cronista Urbano” es digno del mayor repudio por parte de cualquier colega que ya se dedique a este oficio o esté por recibirse y comenzar a proyectar un futuro digno en el rubro. Eso de “Contribuyentes ocasionales y eventuales” manifiesta sin tapujos que el que ejecute esas ocupaciones no tendrá sueldo y mucho menos garantizada continuidad alguna.

Bajo el mismo concepto del “Periodismo Ciudadano” que promueve el Grupo Clarín, el texto de La Nación afirma algo de un cinismo sin precedentes: “Su mirada (la del Cronista Urbano), una mezcla entre el registro amateur, el casero y el de las redes sociales, será complementaria a la de las más prestigiosas firmas y periodistas especializados que participan ya de LN+”

Traducida al castellano, esta mentira dice que si se sale a la calle  cumpliendo a la vez las funciones de un cronista, de un camarógrafo, de un productor, de un técnico y hasta de un asistente (todos puestos que se pierden para favorecer el incremento de las utilidades de estas firmas) se llegará a ser una de las figuras reconocidas que hoy están en la TV, en la radio, o escriben para diarios y portales web.

Lo mismo se lleva adelante en las radios, donde quienes seguramente se iniciaron haciendo crónicas desde los lugares donde ocurren los hechos como se hacía hasta ahora, desde los estudios de transmisión condenan a la desocupación a sus colegas, ya que en vez de exigir tener en el aire a los enviados de la señal dejan que se roben audios de la televisión, de las páginas web que suben audios, etc. Paradigma que no va sólo contra algunos sino contra todos. Esa falta de solidaridad y divisiones entre iguales es la que alimentan las gerencias para salir ganando. Los productores deben cortar y editar material, tarea que corresponde a los operadores técnicos de mesa de la emisoras de AM y FM y ellos a su vez toman de los diversos canales de noticias el sonido de notas que esos mismos medios producen en vivo sin periodista de calle, sin productores, sin todo el personal que requiere un móvil de exteriores, y a cambio de teléfonos celulares que utilizan Skype, Periscope, más otras aplicaciones que además generan productos de bajísima calidad porque se cortan, tienen mala definición, mal sonido y otras deficiencias. Como verán, un circulo vicioso que nosotros no podemos alimentar más porque está en juego el pan de nuestras familias y nuestra dignidad como trabajadores.

El Cronista (multifunción) Urbano, es el fiel exponente de un presente y porvenir que asegura que por más que nos digan que genera empleo genuino y la promesa de éxito y fama sólo va a engendrar dispositivos que denigren nuestra labor y beneficie únicamente a dueños mediáticos inescrupulosos. No olvidemos que en los últimos 11 meses se perdieron más de 3 mil puestos trabajo en una sangría sin precedentes en lo que hace a medios.

Los jóvenes que son utilizados para esto, como el que está en la foto no es responsable de esto por supuesto, quien lo coloca en esa situación a sabiendas de lo que se esconde con este tipo de iniciativas es quien deberá entender que no se puede pisotear una de las actividades más antiguas y efectivas de la vida social del hombre

Tomemos conciencia, tanto nuevos como antiguos trabajadores de prensa, porque si permitimos que esto continúe,  va a ser muy tarde cuando meditemos sobre lo que ya está ocurriendo hoy. No dejemos que sea tarde. Los protagonistas somos nosotros y no debemos permitir que nos impongan nuestra propia decadencia

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