Uno de los dueños de El Mundo vinculado a De Vido acusado de Lavado. Hay rumores de despidos en la señal

JOSÉ LEVY

El hombre de la foto es José Levy, el empresario ligado al ex ministro de planificación federal, Julio de Vido, quien como informó La Gaceta Mercantil del 8 de diciembre de 2015, desembarcó en Radio El Mundo con Daniel Hadad como gerenciador de la emisora, para conformar una programación acorde a la nueva coyuntura política que marcaba la salida del kirchnerismo y la llegada del macrismo. De esa manera se incorporó a la programación a los hombres de más estricta confianza del responsable de Infobae. La primera mañana quedó en manos de Fabián Doman y la tarde en las de Eduardo Feinmann.

Una nota de La Nación del pasado 11 de junio consignó que al frente de la dirección periodística de la señal está otro polémico empleado del ex titular de C5N y Radio 10, Jorge García, de quien se supo en febrero de este año, generó con su mano derecha, Carlos Juvenal (hijo), una serie de múltiples abusos y maltratos laborales, persecusión gremial, así como un sistemático esquema de precarización laboral junto a la agencia ARG Noticias que se anexó a la AM 1070, y que también tendría entre sus filas a los empresarios arroceros santafecinos, Roberto, María Isabel, y María Eugenia Vignati. También acusados por sus vínculos con el ex funcionario planificador de la Nación.

Según pudo saber este portal, en la últimas horas desde la patronal de la radio se empezó a hacer circular el rumor de posibles reestructuraciones y eventuales despidos, algo que tiene en alerta al Sindicato de Prensa de Buenos Aires y a sus organizaciones gremiales hermanas.

El tembladeral empezó en las últimos meses desde que surgió el caso del ex secretario de obras públicas José López (segundo de De Vido), y se agudizó en los últimos días cuando miembros de la empresa se enteraron que Hugo Alconada Mon saldría ayer en el matutino de los Mitre-Saguier con una gravísima acusación contra uno de los accionistas de la señal. Les reproducimos el trabajo de investigación del reconocido periodista:

Investigan por lavado y contrabando a un hombre clave de la embajada paralela

José Levy fue un nexo de los negocios con el régimen bolivariano, cercano a un secretario de De Vido

Era un empresario más de clase media. Hoy es multimillonario. Durante los últimos años exhibió poder, pero ahora afronta una causa penal por presunto lavado y contrabando, sospechado de acumular negocios por US$ 550 millones que promovió el kirchnerismo con Venezuela y de ser un eslabón clave en la diplomacia paralela que lideró el ex ministro de Planificación Julio de Vido . Así surge de decenas de actas de directorios y de asambleas, registros contables, constancias judiciales, documentos societarios, fotos, copias de correos electrónicos y testimonios que acumuló LA NACION.

Levy niega esas y otras acusaciones, aún cuando en un email que obtuvo LA NACION les pidió a sus hermanos que no tocaran los millones que debían cobrar de Venezuela. ¿Por qué? Porque debía afrontar “obligaciones con terceros” que nunca especificó. Pero él considera esas acusaciones el fruto de la pelea que mantiene con sus hermanos Diego, Alejandro y Gabriela. Con ellos se disputa empresas, negocios con Caracas y millones de dólares, los acusa de generar facturas truchas por al menos $ 12 millones para fines desconocidos y cosechó acusaciones de enviarles a la AFIP y a la ex SIDE, mientras que llegó a boxearse con uno de sus abogados.

Levy niega todo eso ante la Justicia, y a través de un comunicado de prensa y de sus allegados. Plantea que sólo asumió los riesgos propios de comerciar con Venezuela y ganó millones, mientras se movía junto a su hermano mayor Carlos -el único con el que no se peleó- y junto a dos figuras habituales a la hora de lidiar con Venezuela. El primero fue José María Olazagasti, entonces secretario de De Vido, señalado como responsable de la diplomacia paralela en cables confidenciales de la Cancillería argentina. El segundo es el abogado Horacio Díaz Sieiro, con quien desarrolló negocios en Caracas, Panamá, Miami, Hong Kong y China, mientras el letrado también asesoraba a Cristóbal López y, en al menos una ocasión, a Lázaro Báez.

Así fue como Cárrega detectó que Levy había firmado contratos con el gobierno venezolano con “sobreprecios” de hasta el 300%, para venderle productos que él no fabricaba y “sin capacidad para cumplir el contrato”, que a su vez manejaba con “extrema confidencialidad” y de un modo “muy sugestivo”, al punto de enumerar múltiples “sospechas de ilícitos”, según surge de varios de sus informes.

¿Un ejemplo? A través de su firma Laboratorios Esme, Levy vendía un suavizante para la ropa en la Argentina a 2,07 dólares por unidad que a Chile exportaba a 2,83 dólares, pero que a Venezuela le cobró 8,30 dólares. ¿Otro ejemplo? Un detergente que en la Argentina colocó a 1,51 dólares, a Venezuela se lo vendió por 4,94 dólares. Y eso, multiplicado por miles de unidades de múltiples productos

“Podría alegarse que se trata de cuestiones comerciales y de excelentes negocios de Laboratorios Esme”, explicó el veedor Cárrega. “Sin embargo, la aticipidad y sugestividad que emana de todo lo expuesto imponen a esta veeduría continuar informando”, planteó, más aún cuando podría estarse, remarcó, ante “la comisión de ilícitos civiles y/o penales”. Levy defendió sus precios. Le respondió al veedor que Venezuela “paga tarde, mal y nunca” y que por eso se veía obligado a cubrirse. “La incertidumbre castiga precio y que el riesgo es la medida de la rentabilidad”, se explayó, para luego reducir ese sobreprecio a entre el 60 y el 140 por ciento, debido a los costos del flete y las demoras recurrentes para cobrar.

Sin embargo, sus propios negocios con Venezuela parecen desmentirlo. El régimen bolivariano le pagó por adelantado el 60% de ese contrato. Es decir, que embolsó más de US$ 71 millones de los US$ 119,7 millones que acordó con Suvinca, un organismo venezolano, para Laboratorios Esme, que luego cobró otros US$ 10 millones. Además, acumuló millones con otras sociedades a través del fideicomiso bilateral que gestiona Nación Fideicomisos, según reconstruyó LA NACION.

Durante los últimos años, los otros Levy cobraron US$ 10,1 millones a través de Blue Tel, mientras que Juan José logró quedarse con acciones de otras empresas familiares a las que luego hizo cobrar millones. Así, tomó el control del 40% de Grupo Núcleo -de la familia Rubio y de Maximiliano González Kunz-, que luego cobró US$ 81,4 millones; otros 101,2 millones mediante Corporación Gulfos (controlada por Frolem Corporation LC, una firma operada por Mossack Fonseca en Nevada, Estados Unidos, en la que también aparece uno de los Rubio, y otra de las islas Seychelles, Plascot Limited). ¿Total? Cerca de US$ 270 millones. De esos, ya giró al exterior $ 360 millones. A esas empresas, sin embargo, se suman otras con diversos puntos de contacto, como Microsules y Novatech Solutions.

A la luz de las acusaciones entre los Levy y los informes del veedor, la jueza Hualde cortó por lo sano en pleno kirchnerismo. En marzo de 2015 remitió copias a la Justicia penal y alertó a la UIF, que durante el kirchnerismo lo cajoneó.

La Interradial/SiPreBA y las C.G.I de la emisora están atentas a los acontecimientos y en estado de Alerta ante cualquier situación que ponga en riesgo las fuentes de trabajo de los compañeros trabajadores. Tal es el grado de preocupación de Julio De Vido, que se adelantó a los hechos y a las pesquisas periodísticas, y en enero de este año salió a desmentir toda relación con Levy a través del sitio web El Destape y la Agencia Télam.

 

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