Aunque se pretenda seguir invisibilizando, la lucha en AGR/Clarín continúa

Compartimos interesante nota de ANRed (Agencia de Noticias Redacción):

Junto al portón de una fábrica vallada con metal y alambres de púa y copada por policías y “barras”, los trabajadores de Artes Gráficas Rioplatenses, perteneciente al Grupo Clarín, celebraron tres meses de su lucha con un festival donde cantaron los grupos Tallados Rostros y Lunfardo Sur. El viernes 7 de abril, ante un inmenso operativo represivo, los trabajadores tuvieron que desalojar la planta que ocuparon por 82 días, pero inmediatamente montaron en la puerta una gran carpa donde resisten a una de las patronales más grandes del país que pretende echar a todas los operarios para contratar personal precarizado. La Agencia de Noticias Redacción (ANRed) dialogó con algunos de los protagonistas de la jornada realizada el sábado 15 después de las 21 horas con la presencia de cientos de personas.

Por Nicolas Rijman para ANRed/ Foto de tapa Agustina Salinas

Primer balance

“La toma nos sirvió a todos nosotros para garantizar que la fábrica siga viva y para demostrar que la quiebra es retrucha. Nos sirvió para mostrar lo que se puede hacer cuando una fábrica hace un lock out como lo hace Clarín y con la impunidad con lo que lo hizo. No hubo ningún procedimiento de crisis, no hubo ninguna quiebra y entonces los trabajadores desde el día uno que nos dijeron que la cerraban, la tomamos. La toma nos sirvió también para garantizar que no hubiera ningún vaciamiento. El balance lo vemos positivo en todo sentido”, afirmó Gerardo, integrante de la Comisión Interna de AGR y trabajador de la planta desde hace 20 años. “Cada uno de nosotros somos trabajadores, no estamos preparados para esta situación, y nos tuvimos que organizar para ver dónde dormíamos, donde comíamos, cómo íbamos a hacer actividades para juntar plata para el fondo de lucha, cómo nos levantábamos física y psicológicamente como personas, como trabajadores, para pelear cada día en todas las áreas. En ese sentido nos sirvió. Y también fue algo que nos fue pasando y con el tiempo nos dimos cuenta que fue algo que nos superaba a nosotros como trabajadores. Me refiero a que venga la gente y hasta pidan autógrafos a los compañeros”, destacó.

El delegado sindical sostuvo que “cuando sufrimos este despido, sabíamos que venían por todo. Después fueron por Banghó, por Volkswagen, por Canale. Incluso fuimos a acompañar a los compañeros de Easy. Sabíamos que ante un despido, los trabajadores tienen que ocupar la planta, fábrica o lo que sea como una forma de reclamar y difundir el conflicto”. “Nos dimos cuenta que estábamos peleando con el Grupo Clarín, alineado con el gobierno. Lo que quieren es flexibilización laboral, quieren terminar con la organización. El Grupo tiene un montón de trabajo y lo tercerizan para desviarlo y de esa forma tener la producción dando vueltas por el gremio en complicidad con el mismo sindicato gráfico”, denunció Gerardo.

Acerca de la Federación Gráfica Bonaerense, Gerardo añadió que “cuando se empieza a desarrollar la lucha después de la primera represión, el sindicato nos dice que va a mandar tres micros para acá, para garantizar que esto estuviera rodeado de gente y se pueda realizar un abrazo. Nunca ocurrió eso, nos tendieron una trampa. ¿Qué nosotros necesitamos el sindicato? Si, lo necesitamos como entidad, lo usamos para presentar escritos y demás, pero siempre estuvo ausente del conflicto. Le reclamamos al sindicato que hiciera algo y tuvo que convocar después de 30 años a un paro, que fue un paro trucho porque ellos no garantizaron que fuera general, sino que nosotros fuimos por las gráficas informando lo que pasaba e intentando garantizarlo”.

La reacción del Estado

“El Ministerio de Trabajo estuvo en total complicidad con la empresa. En la primera reunión que fue al segundo día de ocupación nos tomaron como rehenes. Hicieron una reunión muy larga, que veíamos que no iba a ningún lado. Ahí nos dimos cuentan que estaban en complicidad con Clarín, porque mientras se desarrollaba esta reunión y el grueso de los compañeros estaba afuera apoyando en una movilización enorme, la policía avanzó bajando vallas para tomar otra vez la planta”, señaló el gremialista.

Gerardo explicó que “el del viernes 7 fue el tercer intento de desalojo. El primero lo intentaron el segundo día de toma. Cuando se empezó a llenar de gente apoyando, se le pidió la orden a la policía y no había ninguna orden. Fuimos a la Fiscalía y no había ninguna denuncia. La orden vino directamente de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich y del gobierno de la Ciudad, porque estaba gendarmería y la policía”. “En el segundo intento de desalojo, ellos habían alertado incluso a los hospitales que iban a venir heridos de AGR. Sabíamos que estaba la orden firmada, pero después que se hace conocido y lo denunciamos, a partir de las 12 de la noche de ese lunes [3 de abril] hubo un apoyo importante de compañeros y organismos sindicales, políticos, sociales y de derechos humanos. Había más de 1.500 personas rodeando la planta. Ellos tuvieron que evaluar y terminaron desestimando la orden, porque el costo lo íbamos a pagar los trabajadores pero también ellos porque los íbamos a denunciar. Hubo tres puntos estratégicos donde la policía estuvo concentrada para venir”, recordó.

“En el tercer desalojo ellos se envalentonaron. La lectura político que hacíamos nosotros, es que tenía que ser después del paro general del 6, porque si no iba a quedar mal porque era como alimentarlo. En febrero tuvimos una reunión con el ‘Triunvirato’ de la CGT. Ellos después tienen una cumbre en Mar del Plata y de ahí sale la resolución de hacer una movilización. Después de esa movilización, supuestamente, iban a anunciar el paro. Nuestra lectura era que el reclamo viene por abajo porque no hay una familia que no tenga un desocupado, un despedido o no le haya llegado el tarifazo. Tuvimos la razón, cuando en el acto de marzo convocan el acto y no dan la fecha…”, consideró el integrante de la Comisión Interna de AGR.

Gerardo remarcó que “ese viernes 7 ellos vienen a pasarnos por arriba. Ya envalentonados con la movilización a favor del gobierno y después con el paro que era un paro de desahogo. Sabíamos que venían con todo después de haber reprimido en la Panamericana. Nos encontramos con que vinieron al mediodía con armas de guerra. La primera línea que tenían portaba armas de fuego e incluso tenían la etiqueta de que eran armas importadas de Estados Unidos. Venían a estrenarla con nosotros. Nos llegó un audio donde decían a quién tenían que agarrar y que nos tenían que moler a golpes y después encerrarnos”.

“Habíamos hecho una evaluación de que la lucha seguía y que simplemente iba a haber un cambio de escenario. La evaluación que hacíamos es que si teníamos compañeros heridos y demás, teníamos 2 problemas: uno era el despido y el otro que la familia no iba a querer verse involucrada en una situación así, ante la misma presión de la patronal que sigue mandando cartas documento. Ahora está mandando conciliaciones para aceptar la indemnización y el despido. Nosotros habíamos dicho ‘entramos todos juntos y salimos todos juntos’”, reafirmó.

Sobre el día del desalojo, Gerardo recordó que “ante la mediación que pudimos tener con ellos, les dijimos: ‘queremos garantizar de que cuando dejemos la planta, vean que está en las mejores condiciones y quedarnos con esa tranquilidad’. Ese mismo día se pudo conciliar con ellos. Entró una cámara de la policía y una nuestra. Se recorrió toda la planta y se labró un acta donde dice que todas las maquinas estaban en excelente estado y en funcionamiento. Para nosotros eso era clave porque sabíamos que la empresa iba a jugar a eso. Apenas saliéramos iban a romper todo, incluso para cobrar el seguro y hacernos causas penales a nosotros. Ellos decían que iban a evaluar las indemnizaciones en función de los daños de la fábrica”.

Según el representante sindical, “cuando se da ese cuadro represivo, decidimos salir en paz y resolver esa situación. Incuso en el acta figura acampar acá, porque si no, nos hubieran reprimido, sacado del acampe, cercado este lugar y ni siquiera hubiéramos podido acercarnos. En ese sentido, nos parece fabuloso haber podido salir de esa forma”.

Continuidad de la lucha

“Después del desalojo inmediatamente nos instalamos acá. Simplemente cambiamos el escenario. Lo que hace la empresa es cercar todo. Incluso delante de la planta vimos que pusieron una reja y trajeron más de 200 personas que estuvieron levantando paredes detrás de un vidrio blindex y cerrando todo. Pusieron cámaras. Queremos denunciar que trajeron gente de seguridad que no es ‘de seguridad’. Son los famosos ‘pintas’ (barrabravas) que habíamos denunciado. Se tapan la cara y están con los perros dando vueltas, mirando todo el perímetro. Incluso pusieron cámaras nuevas de seguridad, sensores de movimientos… Nosotros lo vemos como una provocación. Problemas de plata no tienen. Ellos necesitan que esto siga funcionando por eso lo cierran como lo cierran. Todo el perímetro aseguraron y la policía sigue siendo funcional a ellos porque se llenó todo el perímetro de policías. Seguimos teniendo la cámara de espionaje que se corrió del lugar donde estaba. Incluso tuvimos provocaciones de la propia policía con una camioneta que estaba instalada enfrente con un tipo filmando”, detalló Gerardo.

“¿Cuál es el plan nuestro? Nos sacaron de la toma, ahora estamos afuera y estaremos en todos lados. Como una primera medida nos movilizamos el miércoles 12 al Ministerio de Trabajo. Nos sirvió porque estaban los maestros con su carpa en la Plaza de los Dos Congreso”, sostuvo.

Acerca de la revista “Viva de los Trabajadores”, Gerardo consideró que “era un golpe importante hacer esa revista. Fue un golpe anímico porque volvimos a mover la planta. Después de que la empresa decía que la cerraba definitivamente y sabíamos que era mentira. Nos acusaban de que no estábamos capacitados. Demostramos que sí e hicimos la revista con mayor calidad que ellos que la mandan a hacer a Uruguay. Y nos sirve hoy estando afuera, para seguir vendiéndola y seguir costeando este acampe y las familias. Estamos superando casi los 20 mil ejemplares vendidos”.

El representante sindical denunció que “nos llegó un correo donde la empresa estaba facturando por un solo trabajo que estaba haciendo y era de millones. Mientras estábamos con la planta tomada, ellos siguieron haciendo los trabajos. El Ministerio de Trabajo fue completamente cómplice. Ante la AFIP es fácil saber que estaban operando. Además, cuando ellos vuelven a la planta, con la policía ingresan los gerentes de antes. Los jefes siguen trabajando para AGR, lo que se puede ver por ANSES. La movilización del miércoles fue importante porque el Ministerio le da razón a la empresa diciendo que fue un cierre total. Es sencillo darse cuenta que no es así porque AGR sigue operando, sigue con sus clientes, sus trabajos siguen en los kioscos. Era importante ir al Ministerio para mostrar las pruebas que esto es un cierre trucho. Esto va a seguir operando”.

Sobre la próxima semana, Gerardo explicó que “el miércoles que viene nos vamos a encontrar en San Juan y Pellegrini, Ciudad de Buenos Aires, para después ir y rodear una de las empresas del Grupo clarín. Vamos a ver cuál será. No podemos decir cuál porque la policía es operativa de ellos. Los sábados rodeaban el diario Clarín, tienen rodeado AGR e incluso Canal 13”. “Nuestro fuerte va a ser también la Feria del Libro. Es muy importante: cada vez que tuvimos un conflicto en AGR y cada vez que amenazábamos que íbamos a ir a la Feria, el conflicto se solucionaba. Vamos a buscar el apoyo de escritores y editoriales, que se solidaricen”, añadió.

Por último, Gerardo agradeció “a todos los medios independientes. Clarín levantó un cerco mediático, pero todos los medios independientes junto a las redes sociales fue algo que nos permitió romperlo”.

La Comisión de Familiares

“La Comisión de Familiares nació el tercer día de la ocupación de AGR, después de la represión que sufrimos. Nació por la necesidad de organizarnos. Al principio nos veíamos acá en la puerta, nos empezamos a reconocer como familiares de los trabajadores. Nos organizamos para apoyar la lucha y también para apoyarnos entre nosotros y nosotras porque la situación es difícil. Mientras nuestros compañeros estaban ocupando la planta, nosotras estábamos en la casa con los chicos tratando de apoyar en algo. La Comisión de Familiares cumplió el rol de mantener a las familias organizadas y hacernos el aguante”, comentó Rocío.

“Participamos en las actividades de fondo de lucha, yendo a recorrer lugares de trabajo a explicar la lucha que se estaba llevando a cabo en AGR y a pedir la solidaridad económica para sostener materialmente la ocupación y el acampe que empezó los primeros días. Recorrimos muchas dependencias estatales de distintos Ministerios, Aeroparque, fábricas y distintos lugares donde nos invitaban, como por ejemplo murgas durante el carnaval”, reseño.

Según ella, “siempre tuvimos en claro que esta era una lucha testigo tanto para los trabajadores como para el gobierno porque acá no se trata de una crisis de una empresa, sino de un cierre fraudulento con el objetivo de precarizar las condiciones de trabajo. Eso lo entendimos desde un primer momento y muchas de nosotras que trabajamos (muchas somos docentes) también entendimos la importancia del triunfo de esta lucha como trabajadoras, para que no pasen los planes de flexibilidad laboral en los distintos gremios. Es una lucha fundamental y se hizo mucho para extenderla y sumar a otros sectores que están afrontando despidos y precarizaciones”. “La lucha sigue, ahora desde afuera. Seguimos planteando la reincorporación de los trabajadores, la reapertura de la planta y apoyando todas las acciones que resuelvan los trabajadores”, concluyó.

ANRed también dialogó con Mariela, la voz del dúo folclórico Tallados Rastros. “Nos parece muy importante apoyar a los trabajadores de AGR por su reincorporación. Es una momento donde el tema de los puestos de trabajo esta embromado. Soy docente y estamos todos los trabajadores peleándola de conjunto, apoyándonos”, destacó Mariela, que cantó con el delantal puesto. Vale añadir que ya se realizaron decenas de recitales frente a la planta y tocaron cientos de artistas.

Una postal de Argentina

Luego de cantar y bailar chacarera, tomó la palabra Pablo Viñas, secretario general de la Comisión Interna de AGR. “Hoy estamos cumpliendo 90 días de lucha en Artes Gráficas Rioplatenses y una vez más quiero reivindicar el orgullo, que creo que es mutuo, que tenemos con la Comisión de Mujeres y de Familiares por este enorme aguante, esta lucha que recogió los mejores métodos de la clase obrera a los que la burocracia sindical les escapa como a la peste. Y si ese conflicto, a pesar del bloqueo mediático, se dio a conocer, logró instalar la discusión sobre el paro general en enero cuando supuestamente no pasa nada, logró un paro del gremio gráfico y todo lo demás, fue justamente por utilizar esos métodos con lo que quedó expuesta la tregua de la CGT, quedó expuesto que ‘el verano sin despidos’ del gobierno y la CGT era una mentira. Fue con el método de la ocupación de fábrica y del acampe”, comenzó afirmando en su discurso.

“Tuvimos cortes de ruta, una campaña de boicot al diario Clarín. Como nos entusiasmamos con el método del boicot, si no se resuelve la reincorporación de los trabajadores, ya estamos discutiendo un boicot a la Feria del Libro, que es el evento anual más importante del Grupo”, añadió.

Para Viñas, “AGR es una postal de la Argentina y de la crisis capitalista: de un lado, hay trabajadores exigiendo sus puestos de trabajo y la puesta en marcha de la producción; del otro, un muro con alambre de púas, con ratis y con escopetas, custodiando despidos que lo que buscan es arrasar con los derechos obreros. Esa es la postal que estamos combatiendo y abriendo el camino para nuevas ocupaciones y una lucha más intensa contra el ajuste y la represión”.

“Los tipos pensaban que nos dejaban en el hospital y terminaba ahí. Pero al día siguiente, con ayuda de los compañeros aeronáuticos, estábamos construyendo una carpa que tiene tres metros de alto y seis por once. Por lo cual, Magnetto, quédate tranquilo, porque ya nos preparamos para aguantar lo que haya que aguantar”, desafió el sindicalista.

Por último, pidió reforzar “con todo” el fondo de lucha con la venta de la revista ‘Viva de los trabajadores’ para seguir apoyando a los obreros. El recital finalizó con la presencia de la banda de rock Lunfardo Trió que tocó cerca de la madruga en las puertas de esta planta ubicada en Corrales 1393, en el barrio porteño de Pompeya.

Interesante análisis sobre los conflictos en Radio Nacional, antes y ahora, ¿hay buenos y malos?

Hace tiempo que en todos los ámbitos, sean estos de la política, la economía, la cultura, los medios de comunicación, el deporte, y en general al interior de la sociedad entera, nos vienen planteando falsas dicotomías. El bombardeo de altísima intensidad mediática se potencia día a día. El mensaje que se intenta imponer es que existiría una pelea entre buenos y malos, teoría que a la hora de revisar el pasado reciente y seguir la línea de tiempo desde lejos hasta la actualidad, se desploma sistemáticamente.

Estos manejos no han ocurrido sólo entre el kirchnrista u el macrismo. Se han dado con otras administraciones, y para muchos es asumido como algo natural: Frente a la toma del poder, vía golpes de Estado o elecciones, sería legítimo, según estos argumentos, que el gobierno de turno domine las bocas de información, sean estas correspondientes al sector público o el privado. Eso no debe ser así bajo ningún punto de vista. Los macartismos gubernamentales deben terminar con estas falacias dentro del mundo de la cultura comunicacional porque sino estaríamos permitiendo que se viole sistemáticamente el derecho constitucional a la libre expresión.

La Asociación de Trabajadores de Radio Nacional hizo circular una nota que se aleja de este fraude intelectual que se repite hasta el cansancio, y que en la práctica vendría a justificar estas aberraciones. La compartimos:

El titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, salió a justificar (Clarín 20/04) el despido de 21 exdirectores de Radio Nacional con argumentos curiosos. Por un lado sostuvo que se trataba de gente que cobraba 100 mil pesos de sueldo, con lo cual quedaría en la picota, con ese criterio, la totalidad del gabinete nacional y muchísimos funcionarios estatales que cobran remuneraciones superiores.

El argumento de los altos salarios es usado en forma discrecional por los gobiernos de turno según convenga a determinada situación: no son tan altos si se trata de defender el suculento aumento de dietas que defendieron los bloques mayoritarios del Congreso, incluido Cambiemos y el PRO y hasta se justifican niveles salariales exorbitantes y sobresueldos o gastos reservados en funcionarios para restar base material a la corrupción o por la necesidad de compensar lo que esos funcionarios, invariablemente “exitosos” en su profesión, ganarían de continuar su actividad en el mundo privado. En cambio, si se trata de esquilmar a los trabajadores con el impuesto a las Ganancias, basta que un trabajador supere por poco una canasta familiar para ser presentado como un “privilegiado” y aplicarle “con toda justicia” el gravamen. En las políticas de ajuste, dos más dos nunca es igual a cuatro.
Lombardi, además, integra un gobierno que le bajó impuestos al capital agrario y a la minería contaminante, le condonó deudas a las empresas eléctricas que le cortan la luz a millones y le entregó excepciones impositivas a las automotrices. En este contexto, el argumento presupuestario es al uso nostro. 
Lombardi tiene que explicar, también, cómo un trabajador que es parte de la planta estable de Radio Nacional, regido por las categorías de convenio, llegaría a los $ 100.000 de sueldo. Si partimos de la base que la categoría más alta a la que se puede acceder es la 1, cuyo básico es de $23.816, suponiendo que cobra adicional por título, su aplicación, refrigerio y permanencia en el cargo sumaría entre $10.000 o $15.000 ¿cómo llega a los $100.000? Como cuando se miente sobre los sueldos de los docentes, acá también se busca manipular a la opinión pública para hacer pasar un ajuste y ante la inminencia de las paritarias. No es casual que el Gobierno se acuerde ahora, un año y medio después, de la herencia de exdirectores del kirchnerismo, días después de que Radio Nacional haya sido uno de los medios públicos donde mayor acatamiento tuvo el paro nacional pasado.
Lombardi alega, al mismo tiempo, que los concursos de los que participaron los exdirectores estuvieron “amañados”. Correspondería, ante la presentación de evidencias, realizar de nuevo esos concursos mediante procedimientos transparentes. Sin embargo, Lombardi y las autoridades de Radio Nacional decidieron echarlos sin más. En el procedimiento, se cargaron a trabajadores que se desempeñaban desde hacía tiempo en las emisoras y que fueron ascendidos a directores, tras lo cual, cuando se produjo el cambio de gestión, volvieron a sus puestos anteriores. Con este antecedente, ¿quién querrá asumir la responsabilidad de dirigir, aunque sea en forma interina, una radio si eso lo convierte en un nuevo integrante de las “capas geológicas” a limpiar?
El funcionario, en otras entrevistas, (La Nación, 17/04) también reivindicó el compromiso que acaban de asumir los actuales directores de la radio para abandonar sus cargos ni bien finalice el mandato del presidente Mauricio Macri, es decir que se aseguraron una estabilidad por los próximos dos años y medio, de la que no gozan, en cambio, los cientos de trabajadores que ingresaron a la emisora por “Ley de Contrato de Trabajo”, con la excusa de que el convenio que garantiza la estabilidad plena se encuentra en constante proceso de revisión desde hace más de una década o el centenar de trabajadores hiperprecarizados que tiene contrato a plazo fijo con salarios por debajo del mínimo vital y móvil en su mayoría. Le proponemos a Lombardi que se abran concursos genuinos para refrendar todos los cargos jerárquicos “que se van a ir cuando termine la gestión” de la radio, en base a parámetros objetivos accesibles a todos y que el desempeño de quienes obtengan el puesto pueda ser auditado por quienes siempre se ven más afectados por los desaguisados de los funcionarios de turno, es decir nosotros los trabajadores.
No hay que olvidar que quienes hablan de no querer seguir aumentando las “capas geológicas” en el Estado son los representantes políticos, si no ellos mismos, de la burguesía nacional e intereses capitalistas multinacionales, que se sirven sistemáticamente del Estado para engrosar sus ganancias o directamente saldar sus cuentas, pero, lo dejan muy claro, “no tiene que ser un refugio para conseguir empleo” o sea, a los trabajadores, ni cabida. Los partidos que se turnan en el manejo del Estado desde hace décadas no integran capas geológicas, son la geología misma. Lombardi es radical, sabe de esto mejor que nadie. Lombardi olvida su paso por la Alianza, el gobierno de la Ciudad, etcétera, como la no despreciable cantidad de funcionarios del actual gobierno que fueron del anterior, así como del anterior que se conchabaron en éste y que lo habían sido de gestiones aliancistas, duhaldistas, menemistas y demás. El problema no es que el Estado sea un refugio para conseguir empleo, el problema es que el Estado, bien arriba en su cabeza, es un aguantadero de carreristas políticos y no de trabajadores. 
Los argumentos de Lombardi son endebles porque, en realidad, los despidos de exdirectores no tienen como fin en sí mismo achicar, con ellos, los gastos del Estado ni avanzar en ninguna equidad o excelencia en la selección de puestos de responsabilidad en la radio. No los echan ni porque ganan mucho, ni porque no sean idóneos, sino porque, al igual que en cada gobierno, la dirección busca homogeneizar el sistema de mandos para imponer un nuevo acto de disciplinamiento contra todos los trabajadores, para lubricar las condiciones de un ajuste generalizado en el contexto del inminente inicio de negociaciones paritarias.
Los despidos lanzados por la gestión de Cambiemos contaron, llamativamente, con el silencio casi generalizado de los principales afectados, que prácticamente se fueron sin chistar. Apenas ensayaron una resistencia retórica, mediática, en el campo de la discriminación ideológica y la defensa de una supuesta libertad de expresión, sin denunciar los planes de ajuste ni reclamar una acción colectiva para frenarlos. Esto en parte se explica por una consciencia estamental, corporativa. Muchos son los Lombardi de la gestión anterior, que fueron correa de transmisión de las políticas de precarización y censura que aplicó el kirchnerismo en Radio Nacional. Es decir, que hasta cierto punto volvió a regir el “entre bueyes no hay cornadas” bajo la expectativa más o menos ilusoria de que el “vamos a volver” cambie otra vez los roles y no es bueno sentar el precedente de ninguna defensa contra ningún ajuste que, cuando toque, se deba volver a aplicar.
La garantía de una carrera administrativa en el Estado basada en parámetros objetivos y sin manejos discrecionales por parte del poder de turno solo es posible mediante un sistema de concursos abierto y democrático, que ATRANA ha venido reclamando desde la creación de RTA, es decir con participación de trabajadores responsables ante sus compañeros en asamblea y removibles.

El Diario de Paraná, de los Etchevehere/Nieto, fue tomado por sus trabajadores en medio de la intención de vaciarlo

Esta es la tapa del matutino entrerriano que se publicó hoy luego de que los trabajadores hayan decidido tomar la redacción frente a la salida de sus propietarios, familias muy ricas y reconocidas que figuran en la portada, y que han llevado a los colegas a tener que defender sus puestos laborales con esta decisión que intenta frenar el vaciamiento de la publicación que empezó a los últimos tres meses del 2016 a no abonar salarios en medios de triangulaciones de capitales, compras y ventas oscuras, socios pasajeros, causas judiciales intrafamiliares, y vaciamiento de firmas.

Todas cosas que empezamos a denunciar desde este portal de La Interradial en noviembre del año pasado. Ya en marzo pasado, los mismos colegas contaban las vinculaciones que El Diario de Paraná tenía con el ex Gobernador de esa provincia, Sergio Urribarri y nosotros lo visibilizamos con otros pocos medios desde aquí.

Lo cierto es que la situación se fue complicando cada vez más, y en estas horas sin cobro de haberes, de aportes para las obras sociales y jubilatorios, los compañeros no descartan tomar la planta para resguardar sus empleos. En la edición de hoy, además de toda la información que se ve en la página principal, sobresale un libro la foto de un libro de Daniel Enz titulado “El Clan”.

En una nota que rescatamos se brindan detalles imperdibles sobre las alternativas que rodean la dramática situación que hoy le toca vivir a nuestros pares. La compartimos con ustedes:

“Tenemos que comprar El Diario. Eso nos está faltando”. El objetivo era claro en el grupo de poder. Pedro Báez, Rosario Ignacio Labarba y Sergio Fabián Gómez entendían que allí estaba la clave. Tenían controlado LT14, Canal 9, el diario Uno y disponían de buenos acuerdos con Canal 11, en una relación fluctuante y algo sanguínea con Báez, además de la mayoría de los medios de la provincia.
 
En algunos casos, aunque parezca absurdo, las tapas de los periódicos se terminaban de aprobar en las oficinas de Información Pública, a última hora de la noche y volvían a la Redacción con el visado correspondiente. “Esto sí, esto no”, decía el propio Báez o bien alguno de sus colaboradores directos. Y era palabra santa. Algo parecido sucedía con los noticieros de los canales y en especial en Canal 9 de Paraná, en función de los negocios con el juego en la provincia del empresario Jorge Pérez.

Más fácil la tenían con los sitios webs: cuando aparecía una noticia que no era del gusto del responsable de la DGIP o del gobernador, Báez llamaba directamente y daba escasos segundos para que esa noticia desapareciera de la portada. Y así sucedía. El que resistía, sabía que iba a perder las pautas oficiales.
 
No había margen para la explicación o la discusión. Y el cronista que escribió esa nota podía pasar automáticamente a cuarteles de invierno en esa web o se le iba a levantar un programa de radio o de tv, como castigo por molestar al poder urribarrista. A veces ni era necesario que Baez lo pidiera. Siempre hubo más papistas que el Papa en determinados medios y el castigo llegaba de modo automático. Sin medias tintas.

(. . .) El conflicto con el campo había puesto al viejo matutino al servicio de los intereses ruralistas. “Urribarri anda loco con todo este tema y no se banca más las tapas de los Etchevehere”, repetía el número uno de Información Pública. Encima, no desconocían que la situación financiera del periódico era preocupante, aunque sabían también que los socios disponían de cifras millonarias en el exterior, que no estaban dispuestas a tocar por nada del mundo. Era el ahorro familiar.

Hacía un buen tiempo que los Etchevehere querían vender la totalidad accionaria o la mayoría. Más aún después de la muerte del ex director Luis Félix Etchevehere, en septiembre de 2009, que era quien más resistía a la venta y garantizaba cierta libertad editorial que no sucedía con sus hermanos Arturo Roosevelt o Ivar Raucho Etchevehere. En realidad, a estos últimos nunca le importó demasiado el diario. El primero lo usó, en todo caso, para sus intereses políticos o empresariales. El segundo, un personaje más ligado a la cuestión intelectual y siempre alejado de los negocios, directamente fue ignorado y ninguneado por sus hermanos, por lo cual optó por irse a vivir al Uruguay a fines de los ’80.
 
El periodista Jorge Riani lo definió muy bien en un reportaje que le hizo para la revista Análisis en el 2014 y que generó una notable repercusión: “Lector, rebelde, playboy, contestatario, bohemio, Raucho demostró una temprana aversión por los eventos de la alta sociedad, por las fotos en los medios de propiedad familiar y por los títulos superlativos que anteceden los nombres propios, como el doctor. Vivió la tragedia de cerca, con la temprana muerte de su primogénito y con el suicidio de otro hijo adolescente”.

El selecto grupo comunicacional le llevó la idea a Urribarri y le gustó. Comprando la mayoría accionaria se garantizaban buena parte del control de la información, puesto que, como suele suceder, los medios más pequeños van detrás de la información que publica la prensa escrita.

–¿Y a quién buscamos para esto? -preguntó Urribarri.

–Pensamos en Walter Grenón o en Miguel Marizza. Los dos están identificados con nuestro proyecto y seguramente no tendrán problemas.

–Me gusta más Grenón. ¿Pero ustedes están convencidos de que existe esa posibilidad de venta? -insistió Urribarri.

–Absolutamente. Tenemos que bajar la bandera y avanzamos a pasos agigantados.

Tres meses les llevó la negociación con los dueños: Arturo R. e Ivar Etchevehere decidieron vender sus acciones y solamente permanecía en el negocio la tercera socia, Leonor Barbero Marcial, viuda de Luis Félix Etchevehere.
 
“Hacía un buen tiempo que Arturito y Raucho querían vender sus acciones; mucho antes de que falleciera Zahorí (como lo apodaban a Luis F.). Si no lo hicieron fue porque nunca hubo una propuesta concreta y porque Zahorí se negaba rotundamente. Siempre se respetó mucho su figura, su historia y eso también incidió, porque desde el ’82 Zahorí se puso El Diario al hombro y los hermanos prácticamente no tenían injerencia en las decisiones”, indicó un hombre de años de antigüedad en el matutino de calle Urquiza. Incluso, fue quien ubicó en la estructura a dos de sus hijos, Sebastián y Juan Diego Etchevehere, aunque ninguno mostró la proyección que alguna vez tuvo su padre Luis cuando don Arturo J. Etchevehere -el viejo caudillo de la familia- lo incorporó al diario.
 
El hijo mayor de la familia, Luis Miguel, se dedicó al campo a poco de recibido de abogado -profesión que nunca ejerció- y por esos días lideraba la Sociedad Rural de Entre Ríos. El segundo, Sebastián, terminó su carrera de abogado en Buenos Aires y llegó por decreto familiar y no por mérito propio a secretario de Redacción, después de pasar sin pena ni gloria como fugaz corresponsal del diario La Nación en Entre Ríos. Tampoco se desempeñó como letrado. El hermano menor, Juan Diego, se ubicó al frente de la Distribución del periódico. La única mujer, Dolores, es también ingeniera agrónoma, vive en Buenos Aires y colaboraba en La Nación en temas agropecuarios. Sebastián, por gestión de su padre, logró un cargo menor en la estructura de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y otro en una subsidiaria de dicha entidad, como la Asociación de Editores Digitales de Argentina (AEDiA).
 
La corporación empresaria tuvo por varios períodos a Luis Félix Etchevehere como su presidente y hasta con cargos en la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Nunca ejerció como periodista, pero era un moderado editorialista de su medio y un buen operador empresarial en su ámbito, por lo cual logró posiciones de poder en las organizaciones periodísticas.

(. . .) Gómez y Labarba quedaron al frente de la tarea de buscar un director dócil al gobierno. Los dos asesores de Urribarri acudieron entonces a la consultora estrella de los Kirchner, Doris Capurro. En un encuentro mantenido en Buenos Aires, Capurro les sugirió el nombre de Alberto Elizalde Leal, que en ese momento era uno de los redactores del semanario kirchnerista Miradas al Sur, que dirigía su amigo Eduardo Anguita. Elizalde Leal había sido un hombre clave en la creación de Página 12. Llegó a la dirección de El Diario con la experiencia periodística que asumió, principalmente, después de haber sido un preso político durante toda la dictadura cívico militar.

Elizalde Leal tejió una buena relación con los redactores históricos y eso, y más que nada su “falta de colaboración” con la causa del gobierno, molestó profundamente a Báez, quien no tardó en torpedear al nuevo director.

Báez comenzó a apretar con la publicidad oficial y más tarde con la posibilidad de cortarle a Grenón el beneficio de los códigos de descuento si no sacaba a Elizalde Leal de la dirección. El gobierno de Sergio Urribarri iba por más. Quería el manejo absoluto del casi centenario diario. Báez pidió que a Grenón que retire de sus cargos a todos los antiguos jefes y personas con decisión, y en su lugar puso a militantes peronistas o periodistas dóciles.

Pero las cosas no salieron como Báez pretendía. Elizalde Leal enseguida entabló buena relación con los periodistas de la Redacción, insufló ganas de trabajar en un equipo que venía apenas cumpliendo e intentó hacer periodismo, secundado por Jorge Riani y Gustavo Werner, de mala relación con el funcionario urribarrista. En un principio, Elizalde viajaba todas las semanas y estaba de lunes a viernes en El Diario, lo que lo obligaba a manejar a distancia las ediciones de los fines de semana. Si bien cada tanto comentaba que tenía previsto dejar su hogar en la zona de Cardales, en las afueras de Buenos Aires, para radicarse en Paraná, el traslado se fue dilatando a medida que empezaron a crecer los constantes cortocircuitos con Báez.

Elizalde intentaba equilibrar las necesidades que planteaba continuamente el principal anunciante de la empresa con su determinación de hacer un buen producto, pero las operaciones, los caprichos y la irascibilidad de Báez, fueron dañando el vínculo.

El periodista porteño condujo un cambio rotundo de la línea editorial y torció con inteligencia el rumbo de un medio conservador, que pasó a ser no estrictamente kirchnerista, pero sí progresista, y también inició el proceso del cambio de diseño que llevaría, ya sin él en la Redacción, a abandonar el tradicional formato sábana por el moderno tabloide.

La salida de Elizalde Leal se originó en su enojo por una fallida operación de prensa diseñada por Báez, que salió mal y dejó expuesto al veterano periodista. Una noche, al cierre, le envió el funcionario una información que parecía tener valor: una foto de un camión con supuestos empleados municipales que pegaban afiches de campaña, en calle España en Paraná. Era en la intendencia de José Carlos Halle, en plena pelea con el urribarrismo. A la foto la había sacado un familiar directo de Báez desde el bar Stone y se la enviaron al director de El Diario a sabiendas de que no era un camión municipal, sino un camión blanco cualquiera. Elizalde la puso en tapa y provocó la obvia reacción de Halle al día siguiente.

Las constantes presiones por parte de Báez para direccionar información o publicar determinadas notas en ciertos espacios, silenciar voces, incluso provenientes del propio peronismo, y reclamar caprichos varios con un estilo agresivo, que hasta aún permanece registrado en mensajes de texto que conservan quienes estaban al frente de la Redacción por entonces, terminó de decidir a Elizalde Leal a presentar la renuncia y a irse de Paraná en malos términos.
 
Extraído de La Opinión Popular que levanto el material de la Revista Análisis

Sigue el conflicto por los despidos en Radio Nacional. Se exigen reincorporaciones

De Gabriela Cerrano para Prensa Obrera:

La patronal de Radio Nacional, a cargo de Ana Gerschenson, lanzó toda una serie de despidos en varias provincias. La medida responde no sólo a una medida de ajuste sino que también constituye un ataque represivo de fondo.

Ocurre que entre los despedidos está el caso de la periodista salteña Elena Corvalán, una trabajadora de planta permanente que también fue directora de la radio. Corvalán es una periodista y locutora nacional muy reconocida por su compromiso con las causas populares y democráticas. El año pasado en el mes de diciembre recibió amenazas de bandas narcos por una nota sobre el crimen de la pequeña productora rural Liliana Ledesma, en la que desnudaba la trama del narcotráfico y comprometía a Delfín Castedo, un hombre protegido por el poder, detenido hace pocos meses, después de permanecer prófugo durante años.

Corvalán siguió ese tema de cerca. El 27 de marzo declaró como testigo en la causa por el crimen de Ledesma, ya que le había realizado una entrevista días antes de ser asesinada: allí quedaba de manifiesto el riesgo en el que se encontraba la pequeña productora y la necesidad de que el Estado tomara cartas en el asunto.

Corvalán ha estado siempre poniendo de manifiesto causas populares, lo que le ha valido el reconocimiento de comunidades originarias y organizaciones de derechos humanos por su seguimiento, a través de la radio, de los juicios de lesa humanidad en Salta. En Salta, en los últimos años, Radio Nacional tenía un sistema de corresponsales de las comunidades originarias que mantenían un informe constante de la situación que se vivía en los parajes del interior, incluso los más alejados. También se levantaron programas con contenido sobre los derechos de la comunidad LGTBIQ.

Es en estos temas donde podemos encontrar los motivos de este despido: es claro que la nueva patronal busca censurar a través de un vaciamiento deliberado.

Los despidos se dan además en el marco que la paritaria vence el 30 de abril, con el antecedente que no se cumple con el convenio de trabajo 32/75 y los trabajadores son incorporados a la radio bajo la Ley de Contrato de Trabajo, sin estabilidad. El macrismo no tiene intención alguna de recomponer esta situación heredada del kirchnerismo sino que la utiliza a su favor; incluso los propios telegramas de despidos especifican que los mismos son sin causa.

En Salta, el macrismo despide a una trabajadora incondicional de la verdad y la libertad de expresión. Desde el Partido Obrero rechazamos todos los despidos y reclamamos la reincorporación de Elena Corvalán y la plena satisfacción de todo el pliego reivindicativo de los trabajadores de Radio Nacional.

Extraído de Señales

Las empresas de medios no tienen empacho en hacer del morbo otra práctica redituable

Mientras esta imagen inhumana continúa repitiéndose millones y millones de veces en todos los noticieros de los canales de aire, cable y portales informativos de la web, nos tomamos unos minutos para reflexionar al respecto.

En un principio se podría decir que no hay nada más contradictorio que mostrar, sin necesidad alguna, esa secuencia macabra hasta el hartazgo mientras se habla de una sociedad enferma, o por el contrario, afirmar que la teoría que arrojan los conductores de ciclos mediáticos es tan cierta, que ellos mismos certifican que la comunidad a la que pertenecen, y cuyas personas integran y hacen esos medios, están doblemente enfermos.

En primer lugar por sufrir esa psicopatía, y en segundo, por banalizar semejante y deleznable acto repitiéndolo como si fuera una publicidad, es decir una simple mercancía. “El morbo vende” se defienden algunos como si eso fuera una justificación aceptable. Una cosa es informar sobre un hecho, y otra muy diferente, viralizarlo de manera siniestra desde las pantallas con la pretendida finalidad de levantar el rating generando un circo donde se compite sobre qué opinólogo tira el palo más duro a, el o los, supuestos responsables.

¿Algún gerente, productor, o colega en general habrá pensado, o sentido en algún momento, la necesidad de dejar de emitir eso poniéndose aunque más no fuera un minuto en el lugar de los familiares y amigos de la víctima. Familiares y amigos entre los que se cuentan adultos como sus padres, otros más jóvenes, y seguramente también muchos niños y niñas. Poner ese aviso oscuro que teoría advierte “ATENCIÓN: no apto para niños, niñas y adolescentes” ¿sirve de algo?.. quizás para atraer más televidentes. En realidad el aviso debería decir no apto para la humanidad. Ese vídeo sólo tiene que ser visto por los responsables del Poder Judicial para determinar que ocurrió, y no puesto al aire para que los presentadores de noticias se hagan festines jugando a ser investigadores y fiscales.

Así como las empresas privadas y públicas de comunicación no tienen grietas a la hora de dar prioridad a sus utilidades en detrimento de los trabajadores (en la última captura de C5N tienen el ejemplo de como la señal se evita tener un móvil con camarógrafo, chofer, ayudante, productor y un cronista propio utilizando el Skype), tampoco existen diferencias a la hora de convertir un drama desgarrador para cualquier ser humano en un producto que sube las mediciones a base de naturalizar una de las tantas miserias que se han instalado en nuestro oficio.

Peligran más medios y empleos, ahora le tocó a La Opinión Austral y Radio LU12 de Río Gallegos

La Federación Argentina de Trabajadores de Prensa se solidariza con la grave situación que atraviesan dos medios históricos de Río Gallegos. A dicho comunicado adhiere La Interradial y así lo reproducimos:

Ante el inminente cierre de uno de los diarios más antiguos de nuestro país, la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN) envía su más enérgico apoyo a las y los trabajadores de La Opinión Austral y Radio LU 12 de Río Gallegos por la incertidumbre laboral en la que se encuentran debido a lo anunciado por la familia propietaria de la puesta a la venta de la empresa se está en venta, argumentando que no pueden sostener los gastos de funcionamiento.

El Secretario General del Sindicato de Prensa de Santa Cruz -filial de la FATPREN-, José Antonio Villanueva explicó que “la situación se torna preocupante, ya que se ha presentado un ‘protocolo de crisis’, se han ofrecido retiros voluntarios a algunos empleados e incluso se rumorea la posible rebaja de haberes en los próximos meses”.

Asimismo, señaló que el Sindicato “se declaró en estado de alerta y que han solicitado a la encargada propietaria, María Eugenia Sanhueza, una reunión para clarificar la situación, que mantiene en vilo a una gran planta de trabajadores que observan con mucha preocupación su futuro inmediato”.

El dirigente sindical agregó que “ante una posible venta o cierre de la empresa, el Sindicato accionará con las medidas que considere conveniente para garantizar que los compañeros y compañeras de prensa vean garantizada su fuente laboral”.

Por último, Villanueva manifestó su preocupación por lo que esta crisis significa para el sector de prensa, habida cuenta de que “sería el segundo medio que cierra en el transcurso de dos años e implicaría la permanencia de un solo diario impreso en la capital provincial”.

Extraído del sitio oficial de la FATPREN

Hoy, mañana y el miércoles habrá actividades contra la intervención del macrismo en el INCAA

Cuando llegó la hora de nombrar a una persona al frente del Ministerio de Cultura el presidente Macri optó por una persona con un oscuro prontuario en materia de vaciamientos y operaciones contra quienes considera un escollo en su camino. En el 2002 lo hizo con el proyecto de relanzamiento del diario deportivo El Gráfico y cuando aterrizó en la cartera cultural no tuvo empacho en dejar a 500 personas en la calle. 

En definitiva, Pablo Avelluto, no hizo más que seguir la lógica de ajustes y despidos de la Alianza Cambiemos (PRO-UCR-CC/ARI) en el sector estatal y el privado, al que le sigue dando zona liberada para violar todas las normativas vigentes en materia laboral y ser solamente productores de desocupados. Otra cosa no está produciendo la Argentina en estos tristes y duros momentos para la mayoría de la sociedad.

El “vamos por todo” del gobierno anterior se potenció con esta administración de empresarios que llegó al Ejecutivo a través del voto popular y que obviamente defiende a rajatabla los intereses de sus pares en desmedro de los trabajadores de todas la áreas, porque ni siquiera perdonan a los sectores que les brindaron su apoyo en las últimas elecciones.

La coalición gobernante logró el discurso único en su favor del que hoy goza en los principales grupos mediáticos, encabezados por el Grupo Clarín, en base a alimentarlos con millonaria pauta oficial, antigua y conocida argucia de varios inquilinos de Balcarce 50, fueran ellos militares o civiles, y la posibilidad de que amplíen sus huestes tentaculares para incrementar sus ganancias sin control ni límite alguno.

El holding América, que encabezan Daniel Vila, José Luis Manzano, y el recientemente llegado Claudio Belocopitt, para muchos un prestanombre del Coordinador de Gabinete Económico, Mario Quintana al ex Grupo Uno, no ha escapado a estas prácticas, es más, está llevando a un formato de house organ que por momentos supera la de las señales del multimedios de los Noble, Magnetto, Aranda y Pagliaro, entre otros.

En sus filas aparece como productor estrella el hijo de Carlos Avila (ex patrón de Avelluto en ese autodesguazado Gráfico) y actual funcionario gubernamental como Coordinador de Hospitales Universitarios, Juan Cruz Avila, quien tiene su nave insignia en Animales Sueltos, un ciclo conducido por Alejandro Fantino, que junto al Intratables de Santiago del Moro, se han transformado con un grupo importante de mal llamados “periodistas militantes” una suerte de 678 y TVR en versión macrista.

Desde el programa del relator que se dedica al periodismo, una especie de antónimo de Víctor Hugo Morales, se ha encarado una operación de la más burdas operaciones de los últimos tiempos en la TV argentina. Claro, como podía salir de otra manera si el personaje utilizado para encarar la maniobra fue el seudoperiodista Eduardo Feinmann, vean este material:

Ya sabemos que la intención de quienes ordenan a Avelluto ir por el INCAA no es la misma que la de estos servidores de la desinformación y el engaño. Los primeros tienen un claro modelo de achicamiento de toda inversión pública, (esas cosas que ellos consideran gastos o costos: educación, cultura, empleo, etc) y la de los segundos no es más que medir y se hable de ellos en redes y rebotes en otros formatos. No importa si bien o mal.

En rigor de verdad, que se hable así de Fantino, del discípulo de Daniel Hadad, y todos los demás que están en esa mesa ultraoficialista, entendemos que no es nada positivo. De todos modos, en este ambiente, como le gusta denominarlo a muchos, haciendo una analogía con la farándula o el mundillo del espectáculo, ya no hay parámetros para interpretar o entender que es para estas personas tener o no credibilidad. Al parecer todo gira en torno a una cucaracha en el oído del conductor de turno que le avisa si tal o cual tema levanta o baja el rating minuto a minuto. Lo demás es paisaje..

La Sociedad Argentina de Actores junto a figuras como Adrián Suar y Juan José Campanella, a quienes no puede relacionarse ni por casualidad con el kirchnerismo, salieron como corresponde, con uñas y dientes, a defender la autarquía del INCAA y el Fondo Nacional de Fomento Cinematográfico:

Con el humor ácido de Verónica Llinás y otros integrantes del cine argentino que te van a sorprender, La Interradial brinda su más absoluto respaldo a los actores, directores, y todos los trabajadores del cine nacional, al igual que hace con la educación pública y los colegas de prensa que siguen sufriendo la avanzada ajustadora que perjudica a millones de argentinos del gobierno empresarial del PRO, el sector más conservador y reaccionario del radicalismo, y la minoritaria Coalición Cívica-ARI.

La gestión de Cambiemos en Radio Nacional no da pié con bola

La gestión de Cambiemos en la radio, bajo la conducción de Ana Gerschenson, no da pié con bola y redujo el ya de por sí escaso nivel de audiencia heredado del kirchnerismo.

Para desviar la atención sobre esta realidad, la gestión pretende hacer buena letra mediante una acción represiva que no responde a ningún fin de recorte presupuestario sino a un acto de intimidación política cuando se avecina la próxima paritaria.

Los 21 despidos anunciados fueron cuidadosamente seleccionados: se trata de exdirectores de filiales del interior que, tras la llegada de las nuevas autoridades, fueron relevados en esa función y quedaron trabajando en planta.

La empresa pretende valerse, otra vez, de una polarización artificial con el kirchnerismo y de su desprestigio entre los compañeros -muchos de estos jerárquicos fueron correa de transmisión de las políticas precarizadoras y de ataques a los trabajadores y a la libertad de expresión de los Kirchner- para avanzar con un acto de disciplinamiento.

El ataque vuelve a poner en el tapete el viejo lastre que arrastramos en Radio Nacional, de trabajadores incorporados a la radio bajo Ley de Contrato de Trabajo (sin estabilidad plena) y no bajo nuestro convenio, el 32/75 que se encuentra en reformulación a perpetuidad y ha sido la excusa para este sistema de ingreso irregular.

Bajo el kirchnerismo este abuso se masificó como recurso de la patronal para mantener la fidelidad militante de los ingresados, con la complicidad de las burocracias sindicales que pululan en la radio.

Rechacemos los despidos

Hagamos asambleas en todas las filiales para defender los puestos de trabajo, por el salario, por el pase a planta de los contratados, el pase a convenio de los que están bajo Ley de Contrato de Trabajo y por sistemas de concursos para ingreso y promoción de trabajadores, transparentes, bajo control de una comisión mixta integrada por representantes electos en asamblea.

  • Contra los despidos
  • Por el 35% de aumento
  • Por la regularización del ítem “zona”
  • Por el pase a planta de todos los contratados
  • Todos los trabajadores al CCT 32/75

Asociación de Trabajadores de Radio Nacional, ATRaNa

Extraído de Señales

Los actores salieron a defender al cine argentino de la Operación Avelluto: #NoALaIntervencionDelINCAA

Ayer les contamos un poco como Pablo Avelluto es el ministro de cultura que representa las políticas de vaciamiento de la Alianza Cambiemos (PRO-UCR-CC/ARI) que encabeza Mauricio Macri. Frente a este escenario sombrío que tiene como protagonista a un personaje sombrío que repite sistemáticamente este tipo de desguaces, la Asociación Argentina de actores brindó detalles para entender hacia adonde va dirigida la intervención despiadada del Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales.

Como será el desaguisado y burda operación mediática contra el cine argentino, que hasta el productor Adrián Suar, más allá de su ambigüedad para no quedar mal con la administración con la concuerda en la mayoría de sus aspectos, salió a brindar respaldo al despedido Alejandro Cacetta. Muchas más fueron las figuras que salieron a bancarlo en medio de esta jugada que puede perjudicar a toda nuestra industria.

Pablo Avelluto, el vaciador de El Gráfico, del Ministerio de Cultura, ahora va por el INCAA

Es evidente que el Ministro de Cultura de la Nación que eligió Mauricio Macri para acompañarlo en su gestión, Pablo Avelluto, tiene un modus operandi que viene repitiendo desde las épocas en que, después de ser elegido por sus propios compañeros, a quienes hizo creer que era un buen tipo, para ser el director gerencial de la relanzada revista El Gráfico en el 2001, la primera decisión que tomó fue dejar en la calle a entre 50 y 80 personas a las que traicionó sin empachos ni escrúpulos. Así lo contaban los mismos trabajadores en el sitio Argentina Indimedia.

Cuando fue puesto en el cargo e hizo lo mismo en la cartera que le dieron, el periodista Alejandro Wall escribió un tuit que daba cuenta de este pasado oscuro:

Ahora, con la avanzada similar que intenta llevar adelante en el INCAA con el despido de su titular, Alejandro Cacetta, las cosas se le han complicado y bastante. El propio Juan José Campanella, a quien nadie puede acusar de ser kirchneritas ni del Frente de Izquierda, salió a defenderlo. Algo que dejó en claro una burda operación que contó con la imprescindible colaboración del América TV de Daniel Vila, José Luis Manzano, y el acusado de ser testaferro gubernamental en el medio que roba para la corona, Claudio Belocopitt.

La completísima nota de Infonews, que pueden ver en este link, cuenta con detalles los entretelones que motivaron los carpetazos de Alejandro Fantino y Eduardo Feinmann en el programa que produce casualmente, el Coordinador de Hospitales Universitarios del macrismo, Juan Cruz Avila, hijo de Carlos Avila, ex propietario de TyC, precisamente quien motorizó a comienzos del 2001 ese relanzamiento fallido de El Gráfico, que Avelluto terminó de vaciar cuando padre e hijo decidieron arrojar el proyecto al cesto de basura. Devolución de favores que le dicen?

Quienes conocen a este vorgonzoso ministro dicen que el que mejor supo describirlo fue el escritor Fabián Casas para el diario Perfil. Por eso les compartimos el texto luego de que casi la totalidad del cine argentino saliera a bancar a Cacetta:

AVELUTHOR: EL TALENTOSO (Fabián Casas)

Pablo Avelluto es como el Terminator de la segunda película de la saga: cuando parece que está destruido, sus moléculas comienzan a juntarse en el piso y al rato, ¡zas!, ya está de nuevo en carrera, como Lopérfido y tantos otros. Como bien lo anuncia la Wikipedia de estos días, fue gerente de Random House Mondadori, jefe de Prensa de Planeta y ahora, antes de Cambiemos (vieron que los chicos en la plaza cuando juegan, para modificar el rol, dicen, “cambiemos”), se movía como coordinador de no sé qué cosa macrista en los medios. Para mí no fue necesario leer las encuestas: si Avelluto estaba en el macrismo, el macrismo iba a ganar; nunca está con los que van a perder. Yo lo conocí en 2001 en la época en que trabajé en Torneos y Competencias. El era un consultor y colaboramos junto a un equipo de periodistas para relanzar El Gráfico. Avelluto utiliza la misma técnica de los guionistas de Patoruzú para crear a los malos. ¿Se acuerdan? El malo en estas historietas es primero buenísimo, encantador, hasta que sobre el final se revela su verdadera cepa.

Los interesados pueden chequear sus tuits, donde minimiza la pasada dictadura y propone echar a los maestros que protestan por sus derechos. Pero no importa, Avelluto es un encantador de serpientes: es cool, le gusta la música sofisticada, pero también es de Boca para ser popular (ya anda diciendo en los reportajes, de manera genial, que su madre es cristinista, su mujer radical y sus hijos de izquierda; es decir, no tiene una familia, tiene una coalición). Y también la frase justa en el momento justo que siempre merodea en el oído de los que la tienen más larga. En esa época en El Gráfico nosotros lo propusimos como director gerencial de la revista y no bien asumió hizo una lista de despidos en la que estaban incluidos muchos de los compañeros que lo habían impulsado. Su ineficacia para gestionar es proverbial en el ambiente cultural. El macrismo parece elegir a sus funcionarios en la misma sintonía con la que las botineras eligen sus presas: que sea un gerente, que sea medible. De esta cantera salen Del Sel y la Nada y tantos otros. Ahora Avelluto está frente a un nuevo desafío. Espero que Dios y el Papa lo iluminen y que realmente haya cambiado, como el eslogan. Porque hasta que se demuestre lo contrario, haberlo puesto en el cargo de ministro de Cultura nacional es como proponerle a Jorge Rial la jefatura de la Side.